domingo, 22 de febrero de 2015

La vida en "Rosa" (Asaltablogs: La Rosa dulce)

Llega una vez más el asaltablogs, y esta vez, os traemos un asalto de un asalto. 
Nos toca asaltar a Rosa del blog "La Rosa dulce". Un blog precioso con recetas riquísimas, tanto dulces como saladas, que no os podéis perder. Además, si tenéis intolerancia a la lactosa, estáis de suerte porque Rosa tiene un montón de recetas adaptadas para este tipo de casos. Y lo que es más importante, es un encanto, así que, no podéis no pasar a ver su blog ;)



Como siempre, buscando en la despensa de Rosa, dudábamos entre recetas dulces...
Qué vamos a hacer, nos pierde ser golosos. 
Sin embargo, teníamos claro algo: teníamos antojo de "bizquiocho". Cuky llevaba tiempo ya relamiéndose los bigotes pensando en un bizcocho esponjoso, gordote y con trocitos de algo, preferentemente chocolate. 
Tanto tiempo llevaba con el antojo, que dudé ya si era una hembra y traía cachorritos. Pero no, los antojos de Cuky son así. Y los míos también. A veces, te apetece algo, en el momento más inesperado y hasta que no sacias tus ansias de ese "algo", no quedas tranquilo. Así es lo que le pasaba a Cuky con el bizcocho. Así que, dejé en sus manos decidir, una vez más, la receta asaltada de este mes.


La receta resultó ser un bizcocho de avellanas con pepitas de chocolate que Rosa ya le había "chorizado" a Mara, del blog "Más dulce que salado", (que tampoco os podéis perder, sobre todo, si sois dulceros como nosotros). Mara es una artista del dulce, así que al final, como se suele decir, todo quedaba en casa, y de este bizcocho sólo podía salir algo muy, pero que muy bueno.



Así fue que tuve que comprarme un candado para ponerle al stand del bizcocho y que Cuky no se diese otro atracón...Porque sí, el bizcocho que veis en las fotos no fue el primer bizcocho...Hubo otro bizcocho... Joven, muy joven. Murió tan joven como mueren los cantantes de rock. Como aquel pastel de 3 leches que vivió rápido y llevó una vida intesa, antes de que lo devorase el chef...
Bizcocho de avellanas y pepitas de chocolate:


(Receta extraída del blog "La Rosa dulce")


Ingredientes:

~275 grs. de harina* 
~200 grs. de pepitas de chocolate con leche**
~120 grs. de aceite de oliva suave***
~4 huevos L
~1 yogur natural
~200 g de avellanas
~250 grs. de azúcar blanco
~1 sobre de levadura química (tipo royal)
~2 cucharaditas de extracto de vainilla****
~Una pizca de sal*****
Notas:

~*La receta original usa 300 grs. Nosotros utilizamos 275 grs. para el bizcocho y algo más de harina para rebozar las pepitas de chocolate. Esto ayuda a que no se os vayan al fondo del bizcocho, como pasa en algunas ocasiones.

~**Las pepitas de la receta original son unos 150 grs. y de chocolate negro.

~***Nosotros usamos aproximadamente la equivalencia proporcional de 150 grs. de mantequilla en aceite de oliva suave.

~****La receta original usa una cucharadita de extracto.

~*****Añadimos una pizca de sal que no estaba en la receta, para montar las claras y potenciar el sabor del bizcocho.


Preparación:

~Precalentamos el horno a 180º y engrasamos nuestro molde, como de costumbre: con mantequilla y harina o con un spray especial.

~Separamos las claras de las yemas y montamos las claras con la pizca de sal. Reservamos en la nevera.

~A parte, batimos las yemas con el azúcar hasta que blanqueen y dupliquen su volumen, (unos dos minutos).

~A continuación, añadimos el yogur y batimos de nuevo, y después el aceite, batiendo otra vez todo un buen rato para que la mezcla quede homogénea. Esto además, aportará aire y esponjosidad al bizcocho.

~Picamos bien las avellanas. Si tenéis un robot de cocina, os será más fácil, pero si no, podéis ayudaros de un mortero o un paño de cocina. Metéis las avellanas dentro, lo tapáis bien y le dais golpes con un rollo de amasar. Nosotros decidimos dejar algún trocito grande para que se notase en el bizcocho, pero la mayoría de las avellanas las dejamos bien picadas. Añadimos las avellanas picadas a la mezcla, con movimientos envolventes.

~En otro bol, tamizamos la harina y la levadura, y lo añadimos en dos veces a la mezcla de ingredientes húmedos anterior. Mezclamos suavemente, sin remover demasiado, lo justo para que la harina se integre bien.

~Sacamos las claras montadas de la nevera y las añadimos a la mezcla con movimientos envolventes para que no se nos bajen. 

~Por último, añadimos las pepitas de chocolate, ya enharinadas. Les quitaremos el exceso de harina antes de echarlas en la mezcla. Removemos un poco para que queden bien esparcidas por toda la masa.

~Vertemos nuestra masa en el molde y le damos unos golpecitos para que se extienda bien antes de meter al horno.

~Horneamos a 180º unos 40-45 minutos. (A los 40 minutos comprobad con un palillo si ya está hecho. A nosotros nos tardó unos 42).


Sacamos del horno y dejamos enfriar en el molde y sobre una rejilla 10 minutos antes de desmoldar con cuidado. Desmoldamos y dejamos enfriar por completo sobre rejilla.



Es un bizcocho tan rico, tan rico, taaaaan rico, que no le hace falta cobertura, ni glaseado, ni ná!, pero si queréis añadirle algo...Un poco de chocolate sería la repera!.


Valoración del chef: Es un bizcochete "riiico, riiico y con fundamento". Denso pero muuuuy esponjoso, taaan tierno como un perrete de peluche, (que no oso, ¡¡guau!!). 


Valoración final del chef: 7 guaus largos.

Creo que ya va siendo hora de dejar que Cuky se coma otro trocito de bizcocho...Me está mirando con ojos de corderito y ya me está dando pena...El pobre antes, cogió un par de caninas, pensando que no me daba cuenta, e hizo como que le "ruxaban" (como decimos aquí), las tripitas de hambre.. Se las sabe todas el jodío.
Creo que también me voy a coger un trocito para mí...Estoy oyendo al bizcocho desde la cocina y me dice..."cómeme...", y como es de mala educación ignorar a los bizcochos ricos y tiernos, tendré que obedecer.
Espero que probéis este postre tan estupendo porque es una maravilla. Ya lo decían Rosa y Mara, y fue lo que nos llevó a decantarnos por él, tanto el aspecto que tenía en sus fotos como las avellanas y las pepitas de choco.. Y el resultado...Un bizcocho denso pero muy, muy tierno y esponjoso, con un suave sabor a avellana y esas pepitas de chocolate que...¡ay!, ¡qué vicio!. ¡Me voy a por un trozo ya!.

Feliz domingo y feliz asalto a todos nuestros compis.
¡Un abrazo de osote relleno de pepitas de chocolate!

Honey Kiss.

Peace, Love & Music.

jueves, 12 de febrero de 2015

Love is in the aiiiirrr...

Hubo una época en la que Cuky fue gondolero. Sí, antes de ser chef, corredor e inversor de bolsa, soldado en la guerra de Vietnam, barman, y demás oficios...De hecho, tuvo más empleos que Homer Simpson. 


Pero nunca le oiréis hablar de su pasado con las góndolas, no al menos que esté embriagado de chocolate, como ocurrió cuando me lo contó a mí en su día.
Y es que, fue un pasado gondolero muy accidentado, tan accidentado que, aunque no sabía nadar por aquel entonces, aprendió a la fuerza. Una época corta pero intensa,(de dos días), como todas las que vive el chef.

Entre chocolate y chocolate en una fría tarde de invierno, Cuky me desveló su pasado en Italia, y cómo comenzó a pasear góndolas para enamorados en la vieja y bella Venecia, y cómo una y otra vez se caía dándole al remo o tropezaba accidentalmente con los puentes que iba encontrando a su paso, que no fueron pocos.


Así que, la corta carrera como gondolero del chef, se acabó el segundo día de su estancia en Venecia. Por ganar, no ganó ni para bocadillos, pero como es así de apañado, vio la oportunidad en la creación de máscaras de carnaval. No es el listo él ni nada. Una profesión más que se suma a la lista interminable del chef.

Vendiendo las máscaras que "creaba" sacó para pasarse unos días más en Venecia y descubrir los rincones tan bonitos de esta ciudad. Así tuvimos la suerte de que, cuando el niño-grande y yo, nos fuimos de viaje unos días allí, ya teníamos guía. Sin embargo, ahora los que "creaban" máscaras de pega eran los pakistaníes y los gondoleros tenían algo más destreza sobre dos piernas que el chef a cuatro patas. Pero oye, no puede dársete todo bien. O eres un crack de los fogones, o sabes pasear góndolas...Todo no se puede pedir.

...Ay...El chef... Si es que, al final, recorrió más mundo que Willy Fog.

Hoy os traemos una receta que ya os presentamos hace unos meses, (click aquí para ver la versión antigua), por Navidad, más concretamente. Fue una de mis tartas de cumpleaños, pero esta vez, mejorada. Creedme, es una tarta riquísima, no empalaga nada y siempre te quedas con ganas de más. Las fresas y la nata forman una combinación perfecta, sobre todo para San Valentín ;)
Shortcake (tarta japonesa de nata y fresas):

Receta del chef y la pinche:


Ingredientes para los bizcochos:

~4 huevos L + 2 claras
~125 ml. de leche entera
~120 ml. de aceite de oliva suave
~200 grs. de azúcar blanco
~200 grs. de harina
~Medio sobre de levadura química (royal)
~Una cucharadita de extracto de vainilla
~Una pizca de sal


Ingredientes para el relleno y la decoración:

~Medio kilo de fresas (ahí, a lo loco)
~1 litro (aproximadamente) de nata para montar 
~Azúcar glass


Notas:

~Tanto la cantidad de fresas, como la nata y el azúcar glass que se le eche a la misma, es al gusto. Podéis decorarla y rellenarla como más os guste. Estas son las cantidades que necesitamos nosotros para rellenarla y decorarla como veis en las fotos. No queda nada empalagosa ni llena mucho con estas cantidades.

~La cantidad de materia grasa de la nata, como siempre os digo, es muy importante. Os recomendamos que al menos tenga el 35,1%. Ese 0,1% es muy importante. Aunque parezca insignificante, marca la diferencia. También es importante el recipiente donde batís la nata, preferiblemente de cristal, acero o cerámica, nunca en uno de plástico. Y la temperatura a la que está la nata, mejor cuanto más fría se mantenga, tanto antes como durante y después del batido.
 
Preparación de los bizcochos:

~Precalentamos el horno a 180º (170º en nuestro caso, que ponemos ventilador. Otros hornos necesitan estar a 160º con ventilador. Varía en función del tipo de horno. Es bueno que os hagáis con un termómetro de horno. A nosotros nos salvó la vida, después de quemar varios bizcochos y una patuca de Cuky). Preparamos también nuestro molde. Podéis hacerlo en un molde y luego cortar el bizcocho a la mitad, o podéis hacerlo en dos moldes distintos, o en el mismo en dos veces. Si escogéis esta última opción, como nosotros, deberéis medir bien las masas y dejar bien tapada con film y guardada en la nevera la masa para el 2º bizcocho. El molde deberéis prepararlo con papel vegetal en el fondo y además, engrasarlo, con mantequilla y harina o con un spray especial.

~Separamos las claras de las yemas y montamos las claras a punto de nieve con la pizca de sal. Reservamos en la nevera.

~Batimos las yemas con el azúcar, al menos unos dos minutos, que será el tiempo que tarden en doblar su volumen y adquirir un color más blanquecino.

~A continuación, añadimos el aceite, batiendo de nuevo. Luego la leche, batiendo otra vez, y por último, el extracto.

~A parte, tamizamos la harina y la levadura, un par de veces y lo incorporamos a la mezcla de ingredientes húmedos anterior, sin batir demasiado, simplemente mezclando, lo justo para que la masa quede homogénea.

~Por último, añadimos las claras a punto de nieve, con movimientos envolventes para que no se nos bajen.

~Volcamos nuestra mezcla en el molde y horneamos a la misma temperatura unos 35-40 minutos, o hasta que al pinchar con un palillo, este salga limpio, (a nosotros nos tardó justo 35 minutos, pero ya sabéis que varía en función del horno). Antes de sacar del horno, vigilad que no halla corrientes de aire y dejar la puerta del horno un poco entreabierta.

~Sacamos y dejamos enfriar en el molde sobre una rejilla, 10 minutos. Pasado este tiempo, desmoldamos con cuidado, ya que son unos bizcochos muy tiernos, y dejamos enfriar por completo sobre rejilla, mientras hacemos el otro bizcocho.

~Cuando los bizcochos hallan enfriado por completo, los envolvemos en papel film y los dejamos de un día para otro, sin meter en la nevera.

Montaje de la tarta:

~Montamos la nata, que acabaremos de sacar de la nevera. Si lo hacéis con unas varillas eléctricas, hacedlo despacio, para que no se pase el montado y se nos corte, que es muy fácil que ocurra esto.

~Cuando la nata adquiera cuerpo, añadiremos poco a poco el azúcar glass, sin dejar de batir. El azúcar va al gusto. Seguiremos batiendo hasta que adquiera una consistencia firme, sin pasarnos en el batido.

~Por otro lado, lavamos y cortamos las fresas. 

~Colocamos el primer bizcocho y, sobre él, una buena capa de nata. A continuación, iremos colocando las fresas, también un buen puñado. Daremos otra capa de nata para que quede uniforme antes de colocar el segundo bizcocho encima.

~Colocamos el segundo bizcocho y cubrimos toda la tarta con más nata. No importa si se ve el bizcocho, ya que va a ser sólo una capa fina "cubremigas". Con la decoración taparemos los bizcochos. Y aquí es cuando podéis dejar volar vuestra imaginación. Podéis decorar la tarta como más os guste.


Nota:

~Podéis conservarla en la nevera y ahora, con este frío (por lo menos aquí, polar), podéis dejarla fuera si no tenéis la calefacción puesta. Los bizcochitos se mantienen tiernos de 4-5 días sin problema.
Valoración del chef: No sé qué os habrán contado sobre las máscaras venecianas, pero fui uno de los mejores creadores de máscaras que conoció Venecia... Digan lo que digan los pakistaníes esos.
Yo de esta tarta no dejé ni las fresas, ¡guau!.

Valoración final: 8 guaus. Es una tarta de matrícula, ¡gruf, gruf!.
Una vez más, la luz ha hecho de las suyas y las fotos no son lo que esperábamos. Aquí está habiendo unos días de frío que parece llegado del ártico. Con deciros que al acercarse a la playa parece que estáis viendo el trailer de "El día de mañana", y que nos queda media playa, os lo digo todo. Pero bueno, no me puedo quejar porque a mí me encanta el frío. No tanto al peludín, que sigue todo enroscado como una oruguilla en su camita.

¿Habéis visto qué cerca tenemos ya San Valentín?. Tan cerca, tan cerca que ya casi lo podemos tocar con las manos... Ya vemos los corazones en cada esquina, las postales con musiquilla en cada rincón, los "díselo con flores" en cada floristería..
Espero que, tanto si os gusta como si no, disfrutéis de ese día al máximo como más os apetezca =)

Disfrutad de San Valentín y del fin de semana.
¡Un besote de osete relleno de mermelada!

Honey Kiss.

Peace, Love & Music.

jueves, 5 de febrero de 2015

Bundt de milka...¿y dónde está la vaca?

Estaba estudiando, con Cukito a mi lado, echado en su camita, como de costumbre, cuando se despertó de golpe, sobresaltado, pero con una extraña e inquietante sonrisa en los morretes perrunos...
Me temí lo peor. Ya estaba tramando una de las suyas y todavía no eran las 12 del mediodía, y era su segunda siesta, no quiero pensar qué tramaría para la séptima, a eso de media tarde.
Como ya me conozco sus estratagemas, me hice la loca y seguí a mis números y mis cálculos. Inocente de mí. Cuky ya se estaba estirando y viniendo en mi dirección. Primero, estiró las patitas de delante, despacio, sin prisa, luego las de detrás, por el mismo procedimiento, mientras avanzaba un paso más cada vez. No tardó en llegar a mi silla del escritorio. Como seguía haciéndome la nueva, vi por el rabillo del ojo que se había sentado a mi lado, esperando. Esperando a que le preguntase, claro. Pero, como la pregunta no llegaba y le picaba el culete por contarme lo que había soñado, (está claro), se levantó y posó las patitas en la silla, mientras me rascaba el brazo con una de ellas, como diciendo: "Mami, mami, que ya desperté. Estoy aquí"...Más rico.
Como me hace mucha gracia cuando hace eso, y me pone cara de peluchín, sabe que no me puedo resistir, así que dejé el lápiz y le acaricié la cabecina, preguntándole qué tal había dormido.
Pero no era eso lo que quería que le preguntara. Quería que le preguntara por su plan. Sabía que tenía un plan..., y él sabía que yo lo sabía..., y ahora vosotros lo sabréis....(y lo dejamos aquí ya).

-Mami, ¿dónde está la vaca?.-(Pues no..No tenía un plan. Tenía una pregunta y mi instinto se había equivocado...Tenía que tomar más café, estaba poco rápida).
-¿Qué vaca, peludín?.
-La vaca con manchitas lilas. -(La única vaca con manchitas lilas que conocía, era la de milka...Yo como siempre, pensando en chocolate).
-¿La vaca de milka?.
-¿Milka tiene vaca?.

Vaya que si tenía vaca. Y se la enseñé. Le sonaba pero no recordaba de dónde.
Sí, había soñado con la vaca de milka. Y de ahí vino luego la inspiración. Fue un sueño un tanto extraño, con vacas de colores, lluvias, arcoiris, todo muy de los 60 y sacado de una canción de Los Beatles. Cuky estaba un poco adormilado todavía mientras me relataba con pelos y señales todo el sueño, fue entonces cuando se me encendió la bombilla y le propuse hacer un bundt para "miriendar". Un bundt de milka, pero sin vaca.

Qué majas las vaquitas...El caso es que están en todas partes. En milka, la vaca que ríe, la vaca de los quesitos de kiri (kiri, kiri, kiriiiiiiii)... Ahora las vacas, por lo visto, también te dan la leche con bajo contenido en grasa (dicen los de la Central Lechera...),....Deben de ser vacas a dieta. Cómo está el mundo...¡Ni hierva pueden comer ya las probes vaquinas!.
Receta del chef y la pinche:

Ingredientes:

~175 grs. Chocolate milka
~100 grs. de mantequilla
~4 huevos L
~150 grs. de azúcar moreno
~70 ml. de leche
~1 cucharada de cacao en polvo (Nosotros usamos el de Valor)
~Medio sobre de levadura química (Royal)
~150 grs. de harina
~1 cucharadita de extracto de vainilla
~Una pizca de sal


Ingredientes para la cobertura:

~125 grs. de chocolate milka
~3 cucharadas de leche
Preparación del bundt:

~Precalentamos el horno a 180º y engrasamos nuestro molde.

~Separamos las yemas de las claras y montamos estas últimas a punto de nieve con la pizca de sal. Reservamos.

~Derretimos el chocolate con la mantequilla, con cuidado de que no se nos queme y dejamos templar.

~Batimos las yemas con el azúcar, al menos un par de minutos, hasta que dupliquen su tamaño y adquieran un tono más blanquecino.

~A continuación, les añadimos a las yemas el chocolate ya tibio y batimos de nuevo. Incorporamos el extracto de vainilla.

~Por otro lado, tamizamos la harina, la levadura y el cacao, dos veces.

~Incorporamos la mezcla de ingredientes secos anterior, alternando con la leche, empezando y terminando por la harina, es decir, 3 partes de harina y 2 de leche.

~Por último, añadimos las claras con movimientos envolventes.

~Vertemos en nuestro molde y horneamos unos 35-40 minutos o hasta que al pinchar con un palillo éste salga seco.
Sacamos y dejamos enfriar en el mismo molde sobre una rejilla, 10 minutos. Pasado este tiempo, desmoldamos dándole pequeños golpecitos sobre la encimera, haciendo un movimiento de "arriba y abajo", pero con cuidado. También lo moveremos ligeramente a derecha e izquierda. Veréis cómo en seguida se desprende del molde. Volcamos con mucho cuidado sobre la rejilla, donde lo dejaremos enfriar por completo.


~Preparación de la cobertura:

~Derretimos el chocolate junto con la leche, en el microondas o a baño maría, y dejamos que temple un poco antes de echar sobre el bundt, que estará sobre una rejilla, para que caiga el exceso.
¡¡Y ya está listo para miriendar!! =)
Valoración del chef: No encontré a la vaca por ninguna parte dentro de la tableta, ni el bizcocho tenía manchas lilas, es todo una estafa, pero el bundt estaba de relamerse los bigotillos, ¡guauuu!.

Valoración final: 5 guausss.
Pues no, la vaca encontrar, no la encontramos, pero mejor, a ver si nos iba a dejar sin bizcocho, y yo, después de la última vez con los muffins y demás experiencias gastronómicas, no me arriesgo, que me quedo con ganas.

Qué rico el chocolate de milka...¡ay!, y sus variedades, todas ellas... Un delito.
Si encontráis a la vaca de milka, y de paso, al Sombrerero loco,(que sigue en busca y captura), nos avisáis.

Ya se acerca el finde así que, disfrutadlo mucho, abrigaos, y si podéis, pasadlo calentitos con una mantita, un buen postre y una buena película. 
Consejo de Cuky: Cuidado con el granizo que cae como pelotas de golf.

¡¡Besote de osete polar!!

Honey Kiss.

Peace, Love & Music.