martes, 7 de noviembre de 2017

Cuky, Poty y los calores del verano

No es un secreto que Cuky y servidora no somos muy amigos del sol. 
Para mí, es la única estrella del Universo que no me gusta.
Y mirar que adoro el Universo. Amo el Universo.
Pero no me gusta el sol.
De lejos es muy bonito, muy cuqui. Pero no nos llevamos bien. 
Como soy medio albina, siempre acabo quemándome. Así que opté por dejar de vernos las caras.
Y con Cuky no es que se lleve mucho mejor.
Cuky no se quema, sin embargo, se pone rancio, mohíno y repunante. Como un plátano machucao.
Así que, cuando este año nos fuimos a Almería de vacaciones, la cosa ya no pintaba bien.
Ni oír hablar quisimos del desierto donde se rodaban las pelis del oeste. 
40 grados a la sombra.
¿Estamos locos?.
Nos quedamos con el fresqui de Asturias, la lluvia y los días de mantita y dulces.
Ni comparación.
Aunque sabemos que hay quien gusta de tomar el solete. De ponerse moreno e impregnarse de vitamina D.
Dos de ellos son Poty y el niño-grande.
Sí...Tenemos para todo en esta familia. Somos 2 a 2.
Tanto Poty como el niño-grande se ponían al sol con una sonrisilla, y cogían moreno. Y ni rastro de mohinismo ni quemaduras de tercer grado.
Los hay con suerte...


Sí. La mano que veis llevándose un trocito de este flan tan "cuqui", es la mano del niño-grande.
No pudo resistirse a este flan parisino que le preparamos con motivo de su cumpleaños.
No se puede quejar el niño-grande. Para su cumple, le hicimos dos de las cositas que más le gustan: crema pastelera (en forma de este flan), y flan, ... Sí...La cosa iba de flanes, pero él encantado.

No nos fue difícil escoger la receta.
En cuanto la vimos en el blog de "Merceditas Bakery", no dudamos un momento en que sería uno de los postres del cumple del niño-grande. Y así fue. No tuvimos que pensarlo. Ya babeábamos con sólo ver las fotos, y os prometemos que el resultado es espectacular.
Con el olor que sale del horno ya coméis. Sólo os decimos eso.


(Para un molde de 18-19 cm.)
~250 grs. de harina de trigo común
~180 grs. de mantequilla sin sal
~25 ml. de leche entera
~Una yema de huevo L
~1/2 cucharadita de sal
~1 cucharadita de azúcar blanco

~750 ml. de leche entera 
~185 ml. de nata para montar (tipo Central Lechera Asturiana)
~1 cucharadita de vainilla en pasta (o dos de extracto de vainilla)
~8 yemas de huevo L
~200 grs. de azúcar
~75 grs. de harina de trigo (o de maicena, lo que tengáis a mano)
~Una ramita de canela

~Antes de nada, os diremos que esta receta hay que hacerla con tiempo, cariño, paciencia y mimo, ya que, requiere tiempo de elaboración y de espera. Pero el resultado merece la pena =)
Necesitaremos hacerla de un día para otro, tanto la masa, como la crema, ya que, deberán pasar este tiempo en la nevera y el congelador.

~Para comenzar con la masa: Colocamos la harina haciendo una especie de montañita, con un huequito en medio donde echaremos la yema, la leche, la sal, el azúcar y la mantequilla a temperatura ambiente (partida en daditos) y vamos, con cuidado, añadiendo harina al huequito con los ingredientes, amasando poco a poco. Amasaremos hasta que los ingredientes estén bien unidos y la masa sea homogénea.

~Extendemos sobre la mesa enharinada, o sobre una hoja de papel vegetal (o de horno) y estiramos con un rodillo, dejando un grosor de 1,5-2 cm. 
Embadurnamos nuestro molde con mantequilla y forramos el mismo con esta masa, con cuidadito, dejando todas las partes uniformes y recortando los bordes del molde para que quede uniforme.

~Llevamos al congelador donde dejaremos de un día para otro, así tal cual está en el molde. (Nosotros lo tapamos con papel film para evitar la escarcha).



~Ponemos a calentar a fuego fuerte en un cazo la leche, la nata, la ramita de canela y la vainilla, hasta que llegue a hervir. Apartamos.

~A parte, batiremos las yemas junto con el azúcar y, cuando sea homogéneo, añadiremos la harina poco a poco, removiendo hasta que se integre bien. 

~Vertemos la mezcla de leche caliente sobre esta mezcla anterior, poco a poco mientras removemos. A continuación, echamos todo esto de nuevo en el cazo y ponemos a fuego medio, sin dejar de remover y teniendo especial cuidado con los bordes y el fondo del cazo, para que no se peguen. Seguiremos así hasta que la mezcla espese, (unos 7-10 minutos). Apartamos del fuego y echamos directamente en un bol donde taparemos con papel film para evitar que nos salga una costra por encima al enfriar.
Dejamos enfriar a temperatura ambiente y luego llevamos a la nevera, de un día para otro, como la masa.

~Al día siguiente, hacemos el montaje de la tarta. Para ello: precalentamos el horno a 200º con calor arriba y abajo (sin ventilador).

~Sacamos el molde con la masa de la nevera y vertemos la crema pastelera en él. Cuando el horno haya alcanzado la temperatura, metemos dentro el molde y bajamos a 175º. 
Hornearemos durante 90 minutos, controlándola a partir de los 70.
Sabremos que está hecha porque adquiere un tono tostado. Al principio, se inflará mucho. No os preocupéis, es normal. Luego irá bajando hasta que quede como veis en las fotos, (cosa que también es normal, es la forma típica de este tipo de flan. Una forma hundida).

~Pasado este tiempo y, cuando nuestro flan esté hecho. Apagamos el horno y entreabrimos la puerta con cuidado. Dejamos con la puerta entreabierta 5 minutos y luego, sacamos ya para que enfríe sobre una rejilla. Es entonces cuando irá bajando y quedará con esta formita que veis.

~Dejamos enfriar por completo sobre una rejilla, y luego, envolvemos con papel film para meter en la nevera un par de horas antes de desmoldar.

*Nota: Para un molde mayor (más superficie), se necesitará menos tiempo de horneado. Dependerá del molde.

La valoración del chef de este postre es de muuuuchos guuuaus.
La del aprendiz de chef, Potito, también.
Y la valoración del cumpleañero...Fue un "uummmmmm" como una casa.
Si os gusta la crema pastelera, no os podéis perder este curioso flan.
¡Para chuparse los dedos! =)
¡¡Feliz semana, dulceros!!
Sed felices.

¡¡Abrazo de osete pastelero!!
Honey Kiss.